TRATADO DE LIBRE COMERCIO Y MIGRACIÓN

 

Comunicado final del Foro-Taller sobre el TLC de la diócesis de San Marcos en Guatemala

ÁLVARO LEONEL RAMAZZINI IMERI, obispo de San Marcos y presidente nacional de Pastoral de Movilidad Humana. 17/08/03

GUATEMALA.

En espíritu de fraternidad y solidaridad nos hemos reunido el Bloque de Derechos Humanos y Pastoral de Movilidad Humana Diocesana y Nacional, con el propósito de analizar el fenómeno migratorio frente a los tratados de libre comercio.

Estos tratados, impulsados por Estados Unidos y aceptados por nuestros gobiernos, buscan fortalecer la economía de las grandes empresas multinacionales a costa de la pobreza de los treinta y cuatro países de América Latina, con el apoyo del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización Mundial de Comercio.

Nuestro Continente cuenta con 800 millones de habitantes, de los cuales 500 son latinoamericanos, y de estos, 250 millones viven en situación de pobreza. El norte sólo nos ve como fuente potencial de materias primas y mano de obra barata.

El Tratado de Libre Comercio (TLC) es un modelo económico excluyente. No reconoce los derechos de los trabajadores y los migrantes y genera políticas represivas contra estos. No tiene en cuenta a la persona. Todo está en función del capital.  Incrementa la concentración de la riqueza en pocas manos y acentúa aún más la desigualdad social y económica.

Nos preocupa que el TLC lo esté negociando el gobierno guatemalteco sin la participación activa y decidida de los diversos sectores sociales. Por eso lo calificamos de antidemocrático.

Entre las principales consecuencias del TLC para nuestra nación se visualiza:

·         Ruina de la agricultura y expropiación de tierra en función del proyecto global.

·         Privatización de los servicios sociales: salud, educación, agua potable, carreteras...

·         Explotación de los recursos naturales estratégicos (agua, bosques, petróleo...), con la consiguiente destrucción del medio ambiente.

·         Pérdida de la identidad nacional por influencia de los intereses socioeconómicos y culturales del Norte.

·         Subordinación de la soberanía nacional a intereses económicos transnacionales, pues priva a nuestro país de su derecho a participar en las tomas de decisiones.

·         Incremento de la migración interna e internacional.

·         Imposición de productos extranjeros, sobre todo alimenticios, anulando el consumo de los productos nacionales.

Ante este fenómeno económico, hacemos un llamado a la población a no ser indiferente y asumir una conciencia crítica. Como cristianos, afirmamos que la dignidad y la vida de la persona es superior a todo sistema económico. El Evangelio rechaza la idolatrización del capital y exige poner la economía al servicio de la persona y no la persona al servicio de la economía.

Nuestro compromiso  ante la globalización neoliberal, y en concreto ante el TLC, es fortalecer la unidad en nuestras comunidades y de todos los sectores sociales: campesinos, mayas, mujeres, profesionales..., a través de la búsqueda del bien común, el bien de todos sin exclusión, y de la práctica de la solidaridad.

Desde nuestra fe hacemos una opción preferencial por los pobres  y nos comprometemos en hacer de Guatemala un país soberano, resistente, solidario y desarrollado, en donde todos podamos vivir con dignidad humana.